
Ni un beso, ni un llanto; ni una mueca, ni una sonrisa; ni un desencuentro, ni un encuentro; ni un abrazo, ni un golpe; ni un amor, ni un desamor; sólo un pesimismo absurdo pasado de moda para nuestros días.
Imagen: Untitled (1998)/Gregory Crewdson
Las formas sencillas las vuelves complejas
No hay comentarios:
Publicar un comentario