lunes, 15 de junio de 2009

La supraconciencia.


Olvidando lo que iba a poner que quería poner y desanclando está vez sin compañeros de altamar, este fin de semana que me perdí en mi cabeza y compartí sensaciones, me allegó de nuevas palabras que mi cerebro no había hilvanado, momentos disociaciones y de mi suerte que no me deja gracias a dios.
Una suerte que en si parece como ya en últimas instancias percibo, actitud, una actitud de encontrar esa suerte y que los momentos se sucedan a gozo.

Esa parpadeante depresión ya no me solapa tanto, sólo cuando ahora que hablo de ella la siento, es como una sensación de cuando te quieres acurrucar en alguien, raro no?

Aun así este rango mío, sentir/pensar que se amplía y me vuelve contacto multicolor.

Sobre la palabra que remite a esta entrada de esas formas/situaciones que no percibo, que no doy nombre o si pero distinto, pero en eso distinto existe otra identificación, otro significado; esta palabra fue como un resplandor, un sentimiento de cercanía con el universo, una relación distinta con las vivencias, fue enriquecedor sentir eso en ese momento y ahora que lo recuerdo es de esas palabras que quisiera que fungieran en mi conciencia para unirme con lo eterno.

Un saludo desde el más acá, que anden bien.

Aquí estoy.

Imagen: Self-Portrait/José Díaz

1 comentario:

Anónimo dijo...

protoconciecia, esa que tenemos antes de despertar todos los días, antes de nuestros sentidos nazcan de nuevo en este ciclo del día y noche que no se agota.
la supraconciencia, esta por encima de nuestro alcance y sólo cuando tracendemos como entes podemos vislumbrar un poco de lo que no sabiamos que sabiamos, pero nunca podemos advertir bien que hay oculto ahí, como narra H.P. Lovecraft en muchos de sus cuentos, seguramente sólo está el terror de lo absoluto e indecible