jueves, 13 de enero de 2011

Noche quemada.

Noche, quiero que te quemes, que ardas.
Que el dolor te arrulle, un dolor sensual, de ese que se goza.
Al que le llamamos placer.
A esa diferencia apenas perceptible.
Malestar, sí huye.
Arrópate en el sol, en el día, en tu sombra.
Cúbrete que lo necesitas.
Esto no es para ti.
Lo insultos no importan, al anochecer te desvaneces.
Quieres eso mismo.
Semblanza corpórea, humana.
Delicia, tras de ti ando perdido.

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