Dormir, dormir, dormir y despertar soñando, añorando. Quedan resquicios del sueño, esto no es prosa, como de la vigilia antes de dormir entran vestigios que entran en él y se apoderan. Sueños no lúcidos, los preferiría lucidotes que se luzcan vaya. Y tanto no quiero jugar en ellos, realidad le llaman a la diversión real. Objetos, sujetos y predicados. Aunque el panorama que plantea el sueño a veces es un tanto inquietante. Escondrijos y rebujos. Desorden caos, penetraciones de forma y lugar. Nunca he intentado escribir dentro del sueño. Hojas de qué, de dónde. Acercamientos, oh sí, acercamientos, llevarte, guiarte hacia donde guía el sueño, el que sueño. Te sueño solo por pensarte antes de ir a la cama, te debería pensar antes, antes de abrir los ojos, ¿entonces el sueño no es pensamiento?, para verte en mi día. No lo creo, otra vez hablando de crear, decisión, de recrear el sueño, el querer, alto, dónde están las expectativas guardadas. Dónde se encuentra el hallazgo, la precuela del sueño. El redimirse al acto, ya empiezan palabras sin o con sentido que parecen se forman para salir de mi cabeza, se meten en la fila. Y dicen "salida yeah". No hay orden otra vez. No existe la lógica ni razón para liberarlas. Justificar, justificar, y un para qué, en vez del "cómo" metafísico. Diría cuándo, diría "cuándo" y cierro con eso.
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