martes, 17 de agosto de 2010

Me hiciste pensar.

En diferentes cosas, no las que acostumbro, un nervio diferente, en sombras en brillos, en colores transposiciones.
Por qué las situaciones son de una manera en ciertos casos y en otras diferente si sigo siendo el mismo, aun no diferencío cambio en mí, desde dentro me sigo sintiendo igual, o ¿desde fuera?
Ahora si que la confusión me confunde, la siento, me cuestiono, hacer o ser.
O apunté sentir, pensar y actuar en un mismo lugar, eso dijo mi amigo.
La palabra gato está en mi cabeza, y ella se enlaza con los movimientos sensuales y provocadores (los quise ver así) de una mujer de antaño.
Piel blanca, juvenil, mezclilla, oh sí, mezclilla muy ajustada. Sudadera negra, quizá hacía frío. Yo no estaba ni caliente ni frió. Tibio, guardando esa imagen en mi cabeza. Un colchón que yo no toqué esa noche, terminé durmiendo en la orilla de otra cama. Sin saber ni entender porque no hubo más delicados movimientos provocadores para mí. La delicia se fue para no volver mas que en ondas que acarician mi cerebro, lo excitan en tiempo pasado.
En tiempo pasado en visiones grabadas, como hoy. Como estás palabras que llenan estos segundos de algo y se quedan ahí. Y yo acá, llorando digitalmente, con ansia de dejar de ser para ser. Que sueño, a la espera de otro tacto, otro recuerdo. Otro éxtasis. Por lo pronto a seguir dibujando en pixeles, ya se acerca la hora y aun nada está escrito. Las ideas empujándose unas a otras se ven cayendo al vacío.

Imagen: de Miss T

sábado, 14 de agosto de 2010

Anhelo.

Es una extraña confusión entre el pasado y el futuro.
Olvidando el presente, claro está.
O al menos así de mi parte, me hago el pendejo.
Es mi forma de pensar, por qué pensar.
Ahora si.
Si al menos no pensara lo que pienso, o en lo que pienso.
Un odio me llega hacia los demás.
Y escribiendo esto cierta parte de mí dice -es el odio que te tienes
por hacerte lo que eres.
Lo que eres y no quieres dejar de ser.
Viendo mi barriga juvenil.
Sintiendo el acné de mi cuerpo que aun adolesce.
Viviendo mi calvicie prematura.
Y diciendo -no importa, nada importa.
Y haciendo nada, nada importa.
Y pensando para qué, si nada importa.
Y siendo lo que soy, claro está.

Ir.

Y aunque a veces pienso que todo sería más sencillo.

Si...

...escribiera historias.

Me digo tantas cosas para no hacerlo.
No se, no puedo, no tengo.

Y me han enseñado que la principal es no soy.

Oh, si fuera.

Tan sólo fuera.

Y también me dicen que no vale la pena añorar.

Que demonios...

De noche.

De noche una vez más sintiéndome, acallando las pasiones, susurrándoles que no existen, no así.
Nervioso por hacer o dejar de hacer, nulo.
Dejarme llevar, sí, no es fácil y nadie dijo que lo fuera.
No es difícil y por qué lo parece.
Mis manos tiemblan, mi pecho tiembla, mis piernas tiemblan.
O será que no estoy acostumbrado.
A vivir, a crear, a imaginar.
Mi mente situada en un punto inexacto se invalida.
Mi única destreza es destrozar.
Lo sueños, las ilusiones, los deseos, los tactos, los suspiros.
El gozo en una barca naufragando, alejando(se).
No te acerques, no me acerco; no hables, no hablo.
No hagas, cuándo hice.
Y esa luz me sigue molestando, qué será.