sábado, 14 de agosto de 2010

De noche.

De noche una vez más sintiéndome, acallando las pasiones, susurrándoles que no existen, no así.
Nervioso por hacer o dejar de hacer, nulo.
Dejarme llevar, sí, no es fácil y nadie dijo que lo fuera.
No es difícil y por qué lo parece.
Mis manos tiemblan, mi pecho tiembla, mis piernas tiemblan.
O será que no estoy acostumbrado.
A vivir, a crear, a imaginar.
Mi mente situada en un punto inexacto se invalida.
Mi única destreza es destrozar.
Lo sueños, las ilusiones, los deseos, los tactos, los suspiros.
El gozo en una barca naufragando, alejando(se).
No te acerques, no me acerco; no hables, no hablo.
No hagas, cuándo hice.
Y esa luz me sigue molestando, qué será.

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