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miércoles, 18 de febrero de 2009

Llegar a mi.


Putas creencias, la expresión mayúscula, nacimos para morir, razonamiento erróneo.
Utilizaré la palabra, algo a anda mal, muy mal en mi vida, conservo el mismo patrón, el mismo estrés, atrayendo el mismo sufrimiento constántemente, no creo ser adicto o lo niego.
Estoy atascado, hundiéndome entre mi mierda, perro yo, ¿la vida tendrá algo que ver?
Ya no es duda, ni miedo, es pobreza mental, ausencia, me estoy perdiendo, diluyendo con lo demás, con lo que no vive, con lo que no ríe, con lo que no crea.
La miseria es mi amante, mi sombra la realidad.
Agonizo con tinieblas inventadas, copias del otro, una boca y palabras recicladas, desperdiciadas.
Le huyo al encuentro de lo ideal, a lo fortuito, lo razonable, lo correcto, lo bello.
La hermosura me es inexistente, me estoy marcando con dolor, terror de mi.
El acomodo propio de estos pensamientos es una falacia, casi vanidad, alguna búsqueda por ordenar el caos, dilucidar el encuentro.
¿Dónde estás?, y una vez más me dice: «dentro de ti».
Enmudezco.
La búsqueda constante es para encontrarme, por ahora no lo he hecho.
Decido seguir.

Imagen: Diane Arbus

miércoles, 14 de enero de 2009

"Me siento un angel ahogado".

Un beso que nunca existió, un suspiro quieto e inocente, una instantánea borrada, un poeta oculto.
Otra mirada, otro intento, otro margen librado o jamás.
Un nuevo amanecer o un viejo anochecer, que más da.
Un melancólico tenaz en un mundo que se hace raro.
Callad ahora las venganzas, sentir el propio trabajo de los días, oh que bella humanidad, oh que bello sentir en las distancias.
Una vez y nunca, el último escrito siempre.
Vaya dios el que vive en mi y en mis cercanos.
Un dios que hemos ido acabando.
El templo-cuerpo ahuyentado, palabras por doquier profanando.
Ocultemos una vez más la ira, para después hacerla pedazos.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Nostalgia.

Como una sombra tibia y callada,
vago en el recuerdo,
en tu silueta,
figura-contorno.
Resucita en mi cierta añoranza,
será de ti o de mis anhelos de juventud.
De aquel fondo tan sabio que me incitaba a dejarme ser,
de esa inocencia tan próxima.
En que momento se morirán los días,
en que lugar se alojarán los sueños realizados,
las travesuras del pensamiento.
En dónde reside la energía creadora,
que grita le deje salir.
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Cabe decir que es tiempo
de rememorar los viejos tiempos.
-
Aunque no sea más
que para saber
que de tiempo en tiempo
conviene recordar.
-
Aunque no sea más
que para saber,
que el tiempo no suele
dar marcha atrás.
-
Y todo tiempo pasado es peor,
no hay tiempo perdido peor,
que el perdido en añorar.
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Fragmentos: Aquellos Tiempos/Jorge Drexler