Consecuencias voraces me apago, pivotes de desapego momentáneo;
sinceros quizás, oscuros otro poco, escondidos como yo.
No te acerques que no muerdo, no me llames que no existo,
no me pidas pues te quitaré.
Eso o una rica soda por la mañana, una plática y después ya veremos.
El mediodía ocasional calentará el alma y el satélite nocturno talvez nos dará una respuesta.
Una fugacidad de esas de las que hay que aferrarse; llega a mi,
que el ir tras de ti me asusta.
sábado, 24 de enero de 2009
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