martes, 6 de enero de 2009

Siempre contaré contigo.

Le dicen el angustias, el preocupón y demás.
Apartado en un rincón se sienta y espera que algo pase en su vida.
Llora por dentro y quiere estallar para por lo menos así sentir que se expande y crece.
Adormilado va por el mundo, quejándose de todo, dice que no tiene la energía suficiente para crear algo maravilloso, piensa que la gente lo ve raro y que por verlo raro y deprimido lo apartan.
Al sentirse apartado él se aparta y se acaba.
Hace tiempo que ha crecido y no ha llegado a tener algo de independencia, sufre por sus carencias, y no hace nada, vuelve a su rincón y llora por no tener nada.
Se hunde cada vez más en su hoyo y dice no saber que hacer, parece le gusta el sufrimiento.
De vez en vez anhela que algo lo despierte, y piensa en drogas como si fueran instantáneos de saber.
Se esta dejando morir, pero esta cansado de hacerlo, todo le cansa ya, y no sabe si querrá ya descansar para siempre.
Se pregunta que donde esta su futuro anhelado, se pregunta cual es el siguiente paso en su presente.
Calla, y siente un dolor tan sincero que trata de ocultarlo con cualquier ociosidad.
Se miente, él sabe que se miente y no hace nada, mas que seguir estático.
Le dicen que aunque el siga estático el mundo lo mueve, él mas bien quisiera que el mundo lo agitará, lo golpeará, lo reviviera, le dijera que hacer.
El piensa que ya no hay nada por hacer y esa es su gran desilusión.

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