Chamorro dijo:
- Mi pobre mujer vive con el corazón en la boca. Y a veces me ruega: "No te metas, Pedro, no te metas". Comprendo su ruego. ¿Pero qué sería de nosotros si renunciáramos a hacernos valer? Yo me sentiría como un buey enyugado ¿y ustedes? No me digan que no. Si el pobre se resigna la pobreza duele más...
- Eso crees, Primero -adujo Carmelo Fuentes-. Mira que yo me he puesto a pensar algunas veces en eso, aunque mi cabeza no me da para mucho. Pero hay cosas de las que no puedes salir tan fácil. Hay puertas cerradas con dos candados y quizás con tres. Uno es la pobreza. Naces pobre, ése es el primer candado. No te puedes educar, ése es el segundo candado. Y el tercero, pues, que los ricos tienen la fuerza. Ése es el tercer candado... Entonces si el pobre se desespera, la pobreza duele más... Un poco de resignación en el pecho, y el pobre va pasando.
Lázaro, Ciro Alegría
Editoral La Oveja Negra
Bogotá 1980
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